Del miedo al éxito. Cómo ayudar a tu hijo a mantener la calma en la temporada de exámenes.
- lbediaabella
- 10 abr
- 3 Min. de lectura

Aunque cada examen es una oportunidad para demostrar lo aprendido y aquello que aún debemos seguir practicando, los niños se preocupan cada vez que se les anuncia un examen. Mientras más importante es el examen, más tienden a inquietarse y lo peor es que los padres no lo sabemos.
Tal vez esa inquietud se muestre en cansancio, dificultad para levantarse por las mañanas, cambio de ánimo: irritabilidad, agresividad, etc. Si has notado que tu hijo responde en mala forma, grita y explota sin razón aparente, es probable que se sienta estresado y preocupado.
Vamos a ver cómo puedes ayudar.
Cuando se sienta irritable, evita reaccionar de la misma manera. Piensa que está pasando por un momento difícil y no sabe qué hacer con sus emociones. Si gritas y te enojas también, se dará cuenta de que nadie, ni tú, el adulto que debe ayudarlo a contener y manejar esas emociones, sabe cómo ayudarle. Esto le hará sentir aún más enojado y hará que demore más tiempo en calmarse.
No trates de razonar en medio de un desborde emocional. Las emociones y la lógica no siempre son buenas compañeras, cuando las emociones explotan, la lógica corre y se pierde. En lugar de eso espera a que se calme. Puedes usar frases muy cortas como “estás muy enojado, ¿prefieres que me quede a tu lado o que te deje solo?” No te sorprendas si te responde con un grito. Eso no quiere decir que no has sido útil. Ahora sabe que lo entiendes y se ha nombrado la emoción. Este es generalmente el primer paso para domarla.
Sé tú quién comience la conversación. Hazlo de una manera abierta y sin asumir que se sienten de una manera u otra, algo así como “¿cómo te sientes cuando piensas en el examen de Matemáticas?” o “muchos niños se preocupan en esta época de exámenes, me pregunto cómo te sientes tú” o “recuerdo que cuando era estudiante me preocupaban un poco los exámenes, me pregunto si a ti te pasa lo mismo”. De esta manera les transmites el mensaje de que es normal lo que siente y “le das permiso” para preocuparse.
El próximo paso es el que parece más fácil, pero es el más difícil: escuchar, escuchar y escuchar (sin interrumpir). Déjalo que hable, no trates de convencerlo de lo contrario y sigue asegurándole que es normal sentirse así. Asegúrate de darle toda tu atención. Deja a un lado el teléfono y míralo atentamente mientras habla.
Escucha con atención cuáles son sus preocupaciones, pero no interrumpas cuando te venga un buen pensamiento. Si necesitas un lápiz y un papel, úsalos para escribir lo que quieres recordar.
Por último, y sólo después que hayas hecho todo esto, puedes visitar cada una de sus preocupaciones y ayudarle a ver la situación del examen desde una perspectiva diferente. Ahí es cuando puedes recordarle todo lo que ha aprendido, las tareas que han hecho juntos, el tiempo que ha invertido aprendiendo en la escuela y practicando en casa, etc.
Este es el paso en el que muchas veces se requiere ayuda profesional. Un psicólogo o consejero infantil puede enseñar a los niños a identificar patrones de pensamiento que generan inseguridad y ansiedad y a reemplazarlos por pensamientos que fortalezcan la confianza en sí mismos, ayudándoles a enfrentarse con seguridad a los exámenes estatales o de fin de curso. El resultado de este aprendizaje es aplicable a muchas otras áreas de la vida y contribuirá a su crecimiento emocional.
En mi experiencia como mamá, consejera de escuela y consejera clínica, me he percatado de que compartir información básica sobre la logística del examen también puede ayudar muchísimo. Saber cuánto tiempo tendrán para completarlo, si será escrito (usando un papel y un lápiz) o en la computadora, si su maestra estará con ellos o habrá otra persona administrando el examen, etc. les ayudará a prepararse con anterioridad y a sentirse menos preocupados cuando llegue el momento de examinar.
Espero que estos consejos te hayan sido útiles. Si notas que aun así tu hijo continúa sintiéndose ansioso y quieres que converse con un profesional de salud mental, te recomiendo que te comuniques con nosotros a través de una llamada o un texto al 210 570 3521. Durante varios cursos hemos compartido estrategias con cientos de niños y adolescentes y les hemos ayudado a sentirse calmados, seguros y en control de sí mismos para poder dar lo mejor de sí en los momentos más importantes de su vida escolar. En Corazoncitos Alegres estamos para servirte.
Lillian Matutes, LPC-S, RPT-S
10 de abril, 2026



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